quarta-feira, 28 de outubro de 2020

COMUNIDAD Y LIBERTAD HOLÍSTICAS (UPADESA 1 - ENCONTRO IBÉRICO 2020)

 

1. Muchas de las prácticas espirituales de nuestros días son de carácter individual y hasta me atrevería a decir que individualistas.

Esto no es de extrañar, porque vivimos en un tipo de sociedad de este estilo, amén de materialista y egocéntrico. El movimiento "New Age" pese a haber promovido positivamente un interés creciente por las cuestiones espirituales, por el esoterismo y por la interioridad, va marcado mucho por este modelo social de corte más individualista (libros, revistas y artículos, audios, DVD´s, etc., que se encuentran principalmente en Internet o que pueden ser encomendados, entre otros, por Amazon y que son consumidos al gusto del cliente).

Hay aquí el peligro de hacerse una "religion à la carte", donde cada uno/a se hace su propio "cóctel" espiritual, particular, según sus gustos personales (un poco de transmigración o reencarnacionismo, una pitada de eones gnósticos, un poco de cristianismo no institucional y hermético, mezclado con algunos aspectos del hinduismo como la cosmología védica y un poco - no mucho!- de hatha yoga, del budismo sincrético, de mindfulness soft, etc., y todo ello que promueva simplemente un bienestar corporal y mental, sin más cuestiones transcendentes).

Es algo que no debe comprometer mucho la vida de cada uno. Parece más bien un consumismo espiritual que otra cosa. Por eso, si lo positivo del "New Age" ha sido hacer una crítica a una religión oficial vacía, burocrática, institucional y de meras apariencias,  y de permitir el camino hacia lo esotérico-interior, frente a lo meramente exotérico-exterior, el peligro es poder caer en el defecto contrario, en un exceso de individualismo descomprometedor y de eso-turismo (turismo esotérico).

Nada, o casi nada, de una búsqueda que implique toda nuestra vida, que trabaje por el decrecimiento del ego, o de una solidaridad con las y los que más sufren o con l@s pobres. Todo ello por apuntar al auto-centramiento, a la auto-referencialidad.

2. En nuestro CEHL siempre hemos estado pendientes de intentar  construir una Comunidad Holística Espiritual. Es una labor comunitaria, no individualista. Esto significa la idea práctica de caminar junt@s, de crecer junt@s. Saber y experiencia importan mucho aquí. Es realmente una “plusvalía espiritual” poder vivir en Comunidad espiritual. Sin embargo, como CEHL, no vivimos en una misma Comunidad, bajo el mismo techo. Cada un@ tiene su propia familia,  amig@s, trabajo, comunidad religiosa...

3. Cuáles son los valores de lo comunitario? Veamos algunos:

  • Suma y hasta multiplica la experiencia personal (“va más allá”).
  • Nos permite vivir en fraternidad/sororidad, en comunión entre nosotr@s.
  • Es un espacio/tiempo de entreayuda y apoyo mutuo.
  • Es también un espacio/tiempo privilegiados de solidaridad con otros y otras (Justicia, Paz y Ecología).
  • Permite la práctica del contraste y del contradictorio con respecto a las ideas y prácticas de l@s demás del grupo.
  • Permite multiplicar el “eco” de la meditación y de la “Metta Bhavana” universal.
  • Nos impulsa a tornarnos más holistas y planetarios/as (partiendo de lo ibérico), algo que, por lo demás, tenemos que fomentar todavía más.
  • Nos ayuda a superar el individualismo y aislacionismo (= “la mala soledad”).
  • Nos permite conocernos mejor a nosotras y nosotros mismos. 

4. La libertad personal

Con todo, también lo comunitario entraña algún peligro de exageración: el de no respetar el individuo y su libertad (esto es el “mal colectivismo”).

La libertad personal significa que cada uno/a tiene su propio caminar, ritmo e intensidad (“Caminhada”, en Brasil). Lo comunitario no quita lo personal. Lo comunitario no se confunde con el “rebañismo”. Cada uno de nosotros y nosotras debe ver, sentir y experimentar las cosas por sí mism@. Los Maestros/as nos muestran el Camino, son unos postes de dirección, pero no andan o hacen el camino por nosotras y nosotros mismos. Pero el peligro de lo personal, si es exagerado, es el individualismo, que supone la des-integración de la Comunidad y lo comunitario, de los lazos sociales y la interdependencia. Una falta de compromiso comunitario. Que el “yo” sustituya al “nosotros/as”.

Para eso está la tarea de “vestir la camiseta”. Tener un entusiasmo que no raye en el fanatismo. Que conserve la claridad de ideas y de prácticas, pero siempre con devoción por la Vida (recordar lo que San Francisco escribía a Santo Antonio, con lo de enseñar Teología, pero sin perder la oración y la devoción). Por lo tanto, debemos conjugar ambas polaridades: el yin, de la Comunidad, y el yang, de lo personal.

Sin duda, todo esto necesitaría un mayor y más profundo desarrollo en ambos CEHL´s ibéricos, a nivel interno y entre ellos.

5. Entretanto, reflexionemos sobre el sentido de este texto:

"Preguntó un gurú a sus discípulos si sabrían decir cuándo acababa la noche y empezaba el día.

Uno de ellos dijo: ´Cuando ves un animal a distancia y puedes distinguir si es una vaca o un caballo´.

´No´, dijo el gurú.

´Cuando miras un árbol a distancia y puedes distinguir si es un mango o un anacardo´.

´Tampoco´, dijo el gurú.

´Está bien´, dijeron los discípulos, ´dinos cuándo es´.

´Cuando miras a un hombre al rostro y reconoces en él a tu hermano; cuando miras a la cara a una mujer y reconoces en ella a tu hermana. Si no eres capaz de esto, entonces, sea la hora que sea, aún es de noche´"[1].

 

rui manuel grácio das neves

lisboa

29.09.20.



[1]ANTHONY DE MELLO, La Oración de la Rana 1. Sal Terrae, Santander 1988, p.227.