TESIS FUNDAMENTALES DEL
HOLISMO
1.
¿Cuáles son estas ‘tesis’? Son las siguientes,
expresadas en forma de “decálogo” (10), según RMGN:
(1) La Realidad es un Todo fluyente, dinámico, en permanente “actividad” (“principio
heraclíteo”). Y, sin embargo, hay también
‘reposo’ y ‘quietud’ en otro “ámbito” de la Realidad (“principio
parmenídeo”).
(2) La Realidad es
una totalidad unitaria. El Todo es Uno. Las “partes” son siempre partes de un Todo. El Todo es más que la suma
de las partes. “El Todo está en las
partes”.
(3) Todo está en
relación con todo, en interconectividad o interrelacionalidad absoluta
(‘paradigma ecológico’: ‘Hipótesis Gaia’-Lovelock). Nada se da al margen de
dicha interrelacionalidad total.
(4) Lo Macro se da en
lo micro (‘paradigma hologramático u holográfico’). La única diferencia es la
dimensionalidad. Lo Macro-micro, una sola cosa. “Como arriba, así abajo”
(“principio hermético”).
(5) El Todo está estructurado:
al ser unitario, integra las diferencias, que no son eliminadas, sino subsumidas.
Es un Todo “diferenciado” (la
Multiplicidad y la Diversidad están integradas en el Todo). La Realidad es una totalidad multidiversa.
(6) Las
identidades particulares o individualidades no son sustantivas, sino provisionales, flexibles, intercambiables
(‘paradigma físico de ‘la danza de Shiva’: F. Capra). Son identidades
cambiantes y mutantes. En el mundo fenoménico, “nada es, todo cambia”
(“principio heraclíteo”).
(7) No hay
dualidad sujeto-objeto: el/la observador/a es el/la/lo observado y viceversa
(‘paradigma cuántico’). Fin del dualismo epistémico-ontológico. “La Realidad se
auto-observa”.
(8) El Todo, de un modo epistémico-ontológico, permite
ser abordado de modo fenoménico-nouménico.
‘Fenoménicamente’, es diferencia, multiplicidad, espacialidad, temporalidad;
‘nouménicamente’, es ‘uno’. La visión
holística consiste en “ver” ambos aspectos interligados, conjugados (“principio
aristotélico”, pero interpretado holísticamente). Lo nouménico en lo fenoménico, simultáneamente. Y
viceversa.
(9)
Utilizando el esquema kantiano, pero en otro contexto epistémico-ontológico,
podemos decir que la mente humana (‘Entendimiento’ en Kant) sólo puede captar
(discursivamente) los fenómenos. Para captar el Todo con sus diferencias, el
‘noúmeno’ con sus ‘fenómenos’, comprehensivamente, necesita un acto intuitivo, trascendental (una
especie de ‘Razón intuitiva’, utilizando paradójicamente la terminología de
Kant, pero con otro sentido).
(10)
Este acto intuitivo o intuición
originaria de la Realidad está más allá (o más acá) del pensamiento
discursivo. Es una experiencia pura,
originaria. Es paradójica, impensable (en categorías lógicas, que funcionan
según oposiciones), incomunicable, inexpresable en su mismidad. Es captable de
un modo simultáneo, espontáneo,
ruptural, de una vez por todas (hay diversidad de escuelas: unas más
‘rupturistas’ y otras más ‘gradualistas’). En todo caso, la experiencia holística es una visión sinóptica de la Realidad. Es
apofática, pero vivenciable (una
“vivencia absoluta”), en principio, por y para todo ser humano.
2. Por su
parte, Pierre Weil, siguiendo a varios autores, cree encontrar unos posibles
puntos de concordancia entre la ciencia y la tradición espiritual, resumidos de
la siguiente manera:
(1) El
espacio, que constituye o de donde proviene la energía, bajo sus diferentes
formas, no es vacío (en el sentido corriente del término). El vacío absoluto no
existe. El espacio es inseparable del
potencial energético.
(2) La manifestación de las formas energéticas
está en continuo cambio: el carácter esencial de toda forma es su
transitoriedad.
(3) Las formas de energía, tal como se
manifiestan a nuestros sentidos, son, en última instancia, ilusorias.
(4) Lo mismo ocurre con las tres dimensiones del
tiempo.
(5) La materia no se compone de elementos, sino
de eventos energéticos, organizados en sistemas.
(6) Es posible distinguir sistemas físicos,
biológicos y psicológicos en constante interacción, que tienen a la energía como
denominador común.
(7) Más allá
de la aparente discontinuidad intersistemática e intersistémica, existe un ‘continuum’ fundamental de
carácter no-dual.
(8) La lógica formal no es suficiente para
explicar semejante paradoja. Sin embargo, puede ser modificada en función
de los descubrimientos de la ciencia. El
abordaje racional no puede suplantar la vivencia directa de la Realidad, que
los métodos de los caminos tradicionales permiten.
(9) El nombre no es la cosa, el mapa no es el
territorio. El lenguaje, fundamento de todo concepto, constituye el
obstáculo al camino de la realización de la verdadera naturaleza de las cosas
en virtud de su aspecto esencialmente dualista.
(10) La vivencia de la realidad es función del
estado de conciencia de cada persona. La ciencia se reproduce casi
íntegramente en el estado de conciencia despierta. La tradición es fruto de un
estado de supraconciencia o de iluminación, que ella considera como el único
estado verdaderamente “despierto”.
Por otra
parte, con respecto al “estado iluminativo”, nos encontramos con una serie de
categorías “transpersonales” (estudiadas por la Psicología transpersonal), que
podríamos presentar de la siguiente manera esquemática, siempre según Weil:
(1) Sentimiento de disolución del ‘yo’: La
persona cae en la cuenta del carácter ilusorio del ‘yo’ y de su identificación
con el cuerpo físico.
(2) Vivencia no dual: Desaparición de la
distancia entre el ‘yo’ y el ‘mundo exterior’, o entre aquello que está
“dentro” y de lo que está “afuera”. Hay un sentimiento
de unidad con el todo, de una continuidad subyacente y aparente
discontinuidad.
(3) Inefabilidad: No hay palabras para
describir la vivencia. Se comprueba que toda palabra limita su real amplitud.
(4) Realidad: Convicción indiscutible de la
absoluta realidad de la vivencia, que es mucho más real que la vivencia de lo
cotidiano.
(5) Intemporalidad: Descubrimiento del
carácter relativo de las tres dimensiones temporales. El tiempo deja de
existir, horas y días pueden parecer minutos.
(6) Carácter paradójico: Se supera la lógica
formal (el vacío no es vacío, el todo está en toda parte, las cosas existen y
al mismo tiempo no existen, etc.).
(7) Aconceptualidad: Se experimenta el
pensamiento conceptual como un obstáculo y no llega a acompañar la vivencia.
Ésta se aprehende instantáneamente, sin ningún concepto.
(8) Presencia: Sentimiento de omnipresencia,
difundida en toda parte al mismo tiempo, sin ser interior ni exterior. Se trata
de una Presencia que se percibe como ‘sagrada’ o ‘divina’.
(9) Completa lucidez: Se “vive” en dos
planos, el absoluto y el fenoménico, superándose esa dicotomía. Todo es vivido,
nada escapa a la percepción.
(10) Movimiento cósmico: Debido al carácter
atemporal de la vivencia, hay una aprehensión inmediata de los ciclos cósmicos,
lo mismo que de su aspecto relativo.
(11) Espacio abierto: La vacuidad espacial se
vive no como vacía, sino como algo que genera todos los fenómenos, incluidas
las manifestaciones mentales. Es un espacio sin fronteras de ninguna índole.
(12) Luz: Vivencia de una luminosidad
infinita que lo reúne todo, designada a veces como el ‘verbo’ o el ‘amor’, y
que eventualmente llega a tornarse “insoportable” y “enceguecedora”.
(13) Luminosidad del cuerpo físico: El cuerpo
iluminado irradia una luz que puede llegar a ser percibida por l@s demás como
una fulguración deslumbrante.
(14) Instantaneidad: La experiencia
sobreviene de manera súbita e imprevisible.
(15) Eventos posteriores a la primera vivencia:
Hay una tendencia al desprendimiento, un cambio del sistema de valores, una
pérdida del miedo a la muerte, un desarrollo del amor y de la compasión.
3. Por su parte, Leonardo Boff nos resume, de
una manera muy interesante, las principales características del paradigma
naciente:
(1)
Totalidad/diversidad
El Universo, el sistema-Tierra,
así como el fenómeno humano son totalidades orgánicas y dinámicas. Al lado del
análisis que disocia y simplifica, necesitamos la síntesis, mediante la cual se hace justicia a esa totalidad. Por
consiguiente, Holismo no quiere decir suma (de partes), sino totalidad hecha de
diversidades orgánicamente interrelacionadas.
(2)
Interdependencia/religación/autonomía
relativa
Todos los seres están
inter-ligados y, por lo tanto, siempre religados entre sí. En razón de este
hecho, existe una solidaridad cósmica de base. Pero cada uno goza de una
autonomía relativa y posee sentido y valor por sí mismo.
(3)
Relación/campos de fuerza
Todos los seres viven dentro de
una trama de relaciones. Fuera de la relación no existe nada. Más que a los
seres en sí, es importante captar la relación que hay entre ellos. A partir de
aquí se deben comprender los seres siempre en cuanto que relacionados y
considerar en qué manera cada uno participa en la constitución del Universo.
Pero, por otra parte, todo se halla dentro de campos energéticos y morfogénicos
por los que todo tiene que ver con todo, en todos los puntos y en todos los
momentos.
(4)
Complejidad/interioridad
Todo aparece cargado de energías
en diverso grado de intensidad e interacción. La energía altamente condensada y estabilizada se presenta como materia
y, cuando está menos estabilizada, simplemente aparece como campo energético.
Un hecho semejante genera una complejidad cada vez mayor en los seres dotados
de informaciones acumuladas, principalmente en los seres vivos superiores.
Leonardo Boff cree ver en este fenómeno evolutivo una intencionalidad del
Universo apuntando hacia una interioridad, una conciencia refleja, de suma
complejidad. Es decir, a mayor complejidad mayor interioridad. Un dinamismo de
este género nos lleva a contemplar el Universo, cree él, como una totalidad
inteligente y que se auto-organiza.
Pero piensa también él que, en
rigor, no se puede hablar de un ‘dentro’ y de un ‘fuera’. Cuánticamente, el
proceso es indivisible y se da siempre dentro de la cosmogénesis como proceso
global del surgir de todos los seres. Así se superan los dualismos.
(5)
Complementariedad/reciprocidad/caos
Toda la realidad viene dada bajo
la forma de partícula y onda, de energía y materia, de orden y desorden, caos y
cosmos y, a nivel humano, piensa Boff, de forma ‘sapiens’ (inteligente) y
‘demens’ (demente). Son dimensiones de la misma realidad. Son complementarias y
recíprocas. El principio de
complementariedad/reciprocidad está en la base del dinamismo originario del
Universo, que pasa por el caos antes de llegar al cosmos.
(6)
Flecha del tiempo/entropía
Todo cuanto existe, preexiste y
coexiste. Por lo tanto, la flecha del tiempo marca todas las direcciones y
sistemas, dándoles el carácter de irreversibilidad. Estos indicadores están
presentes en cada partícula y en cada campo de fuerza, por muy elementales que
sean. Esto significa que nada puede ser comprendido sin una referencia a su
historia relacional y a su transcurso temporal. Este proceso evolutivo está
abierto al futuro. Ningún ser está pronto y acabado, sino que está cargado de
potencialidades que buscan su realización.
La historia universal cae bajo el
influjo de la flecha termodinámica del tiempo, es decir, tiene que tener en
cuenta la ‘entropía’ al lado de la evolución temporal, en los sistemas cerrados
o considerados en sí mismos. Las energías se van dilapidando imparablemente.
Sin embargo, el ser humano puede
abrirse al misterio más allá de la muerte térmica del sistema cerrado. En
cuanto totalidad, el Universo es un sistema abierto que se auto-organiza y
trasciende continuamente hacia tramos más elevados (complejos) de vida y de
orden. Boff piensa que estos ‘tramos’ escapan de la entropía y lo abren a la sintropía,
a la sinergia y a la dimensión de misterio de una vida de entropía negativa y
absolutamente dinámica.
(7)
Destino común/personal
Leonardo Boff piensa que, por el
hecho de tener un origen común y de estar interrelacionad@s, tod@s tenemos un
destino común, en un futuro siempre en apertura igualmente común. Es dentro de
ese futuro común donde se debe situar el destino personal de cada ser, ya que
cada ser no se entiende por sí mismo sin el ecosistema, es decir, sin las demás
especies en interacción con él y sin los demás individuos de la misma especie.
Pese a esta interdependencia, cada ser es único y en él culminan millones y
millones de años de trabajo creador del Universo.
(8)
Bien común cósmico/bien común
particular
El Bien Común no es algo
exclusivamente humano, sino de toda la Comunidad
Cósmica. Todo cuanto existe y vive merece existir, vivir y con-vivir. El
bien común particular surge partiendo de la sintonía y sinergia con la dinámica
del Bien Común planetario y universal.
(9)
Creatividad/destructividad
El ser humano, dentro del conjunto
de las interacciones y de los seres relacionados, posee su singularidad. Por una parte, es un ser extremadamente complejo y
co-creador, ya que interfiere en el ritmo del Universo. En cuanto observador/a
está siempre interactuando con todo lo que está a su alrededor y hace colapsar
la “función de onda” que se solidifica en partícula material (‘principio de
indeterminación’ de Werner Heisenberg). Entra en la constitución del mundo de
igual modo que se presenta como realización de probabilidades cuánticas
(partícula/onda).
Pero es también un ser ‘ético’, ya
que puede actuar más allá de la lógica del ‘interés propio’ (egocéntricamente):
puede agredir la naturaleza y diezmar las otras especies (capacidad
destructiva). Al mismo tiempo, puede igualmente reforzar sus potencialidades
latentes preservando y expandiendo el sistema-Tierra. Es decir, puede
co-evolucionar conscientemente con ella.
(10) Actitud
holístico-ecológica/negación del antropocentrismo
La actitud de apertura y de
inclusión ilimitada propicia una cosmovisión radicalmente ecológica (de
pan-relacionalidad y de religación con todo). Ayuda a superar el
antropocentrismo histórico y fomenta el que seamos cada vez más singulares y al
mismo tiempo solidari@s, complementari@s y creadores/as.
De esta manera, estamos en sinergia con todo el Universo
y mediante nosotr@s él avanza y continúa abierto a “novedades ontológicas” (la
expresión es nuestra), a mayores complejidades de vida y de realidad.
4. Finalmente, los criterios del
nuevo paradigma los sintetiza el físico Fritjof Capra en los siguientes puntos:
(1) El primer criterio es la nueva relación
entre la parte y el todo, en la que predomina la totalidad. Aunque
ciertamente las propiedades de las partes contribuyen a nuestra comprensión del
todo, esas propiedades sólo podrán ser totalmente comprendidas a través de la
dinámica de la totalidad. Es decir, la totalidad es ahora lo primario, y una
vez comprendida su dinámica, de ella se podrán inferir, al menos en principio,
las propiedades y los patrones de interacción de las partes.
(2) El segundo criterio del nuevo paradigma
tiene que ver con un cambio epistemológico en función de la estructura a pensar
en función del proceso. En el antiguo paradigma se creía que existían
estructuras fundamentales y después fuerzas y mecanismos a través de los cuales
éstas interactuaban, lo que originaba los diferentes procesos. Ahora, en el
nuevo paradigma, se cree más bien que el proceso es lo primario, lo básico, y
que cada estructura observada es una manifestación de un proceso subyacente.
(3) El tercer criterio es el paso de una ciencia
objetiva a una ciencia epistémica. En el antiguo paradigma se creía que las
descripciones eran objetivas, es decir, independientes del observador humano y
del proceso del conocimiento. En el nuevo paradigma se piensa que la
‘epistemología’ (=comprensión del proceso del conocimiento) debe ser incluida
explícitamente en la descripción de los fenómenos naturales. Así, la
epistemología (sea cual fuere la epistemología apropiada) tendrá que formar
parte integral de toda teoría científica.
(4) El cuarto criterio consiste en transformar
la antigua metáfora del conocimiento como un edificio (metáfora arquitéctónica,
podríamos decir) por una metáfora del conocimiento de la realidad como una
telaraña de relaciones.
Los
científicos del antiguo paradigma hablaban - ¡y hablan todavía! – de leyes fundamentales, refiriéndose al fundamento o base del edificio del
conocimiento. El conocimiento debía ser “edificado” sobre “cimientos sólidos”.
Se hablaba también de ladrillos
fundamentales con los que estaba construida la materia, de ecuaciones fundamentales, de constantes fundamentales, de principios fundamentales…
Sin
embargo, la historia de la ciencia ha mostrado que no siempre los cimientos del
conocimiento científico se han mantenido sólidos. Muchas veces se tambalearon e
incluso se derrumbaron. En todo caso, la nueva metáfora del conocimiento como una red sin cimientos es extremadamente
incómoda para los científicos.
Pero
parece ser la que mejor describe los procesos del conocimiento científico
actual. Así, al igual que vemos la Realidad que nos rodea como una red de
relaciones, también nuestras descripciones, conceptos, modelos y teorías
formarán una red interconectada (‘red epistémica’ la podríamos llamar) que
representará a los fenómenos observados. En dicha red no habrá nada primario ni
secundario, ni habrá “cimientos”.
(5)
Finalmente, el quinto criterio consiste
en la transición de la creencia en una verdad absoluta en la ciencia a unas
descripciones aproximadas. Es lo que podemos denominar el ‘modelo
aproximativo’ de la ciencia. El paradigma cartesiano estaba basado en una
creencia total en la seguridad del conocimiento científico. En el nuevo
paradigma todas las teorías y conceptos científicos son limitados y
aproximados. Se piensa que la ciencia nunca podrá darnos una comprensión
completa y definitiva. (En nuestra propia expresión, es ‘provisional y
asintótica’).
Por
consiguiente, los científicos no tratan nunca con la verdad, en el sentido de
una exacta correspondencia entre su descripción y los fenómenos descritos, sino
con descripciones limitadas y aproximadas de la Realidad.
rui manuel grácio das
neves
lisboa
30.11.11.
Estupendo texto Rui, en el que resumes algunas de las tesis fundamentales del Holismo, enfocadas desde el punto de vista de cuatro grandes maestros, uno de los cuales eres tú. Gracias por compartir.
ResponderEliminarTe rogaría lo publicases en nuestro blog