quarta-feira, 25 de outubro de 2017

LOS “DIEZ MANDAMIENTOS” DE LA ESPIRITUALIDAD HOLÍSTICA

1. Vivir en Atención Plena (“mindfulness”) en el “aquí-y-ahora” (“hic et nunc”), en el “presente eterno”. Vivir con conciencia (vida consciente). “Minimización de las distracciones”: concentración. Observación no judicativa (“Postura del Testigo”).

2. Superar todo Dualismo, División y Separación Aislada dentro de nosotr@s o interna (espíritu/materia, mente/cuerpo, razón/emoción, cerebro/mano, intelectualidad/practicidad, ciencia/arte, etc.). Integrar las dualidades (yin-yang), superándolas.

3. Trabajar por la Superación del ego. Reducción del ego a la mínima expresión. Observación no judicativa (“Postura del Testigo”).

4. Trabajar por eliminar al máximo los apegos (positivo) y las aversiones (negativo).

5. Integrar un sano ascetismo en la vida personal (autodisciplina, espíritu de sacrificio). Fortalecimiento de la Voluntad.

6. Vivir en “revolución permanente”, interior y socialmente. Superar las auto-indulgencias, criticismos, negativismos y victimismos. “Mente positiva, creativa y propositiva”. Radicalismo realista.

7. Práctica cotidiana de la com-pasión (opción por las y los pobres, oprimid@s y excluíd@s) con todos los seres.

8. Prática de la meditación formal todos los días (de momento, lo mínimo sería: una vez al día, de unos treinta minutos, para “ir manteniendo”; y lo normal: dos veces al día, de treinta minutos también, para “ir avanzando”…).

9. Estudiar Espiritualidad Holística (EH) regularmente (¿diariamente?), así como el paradigma holístico. Integrar el tetrálogo cultural (Religión, Filosofía, Ciencia, Arte), siendo la Mística el centro de todo ello. Integrar crítica y autocríticamente la perspectiva étnica, de género, clase y especie, interrelacionadas.

10. Vivir lo más posible en relación directa con (el resto de) la Naturaleza (eco-espiritualidad).


rui manuel grácio das neves

lisboa



08.07.2017.

terça-feira, 24 de janeiro de 2017

TESIS FUNDAMENTALES SOBRE EL HOLISMO

TESIS FUNDAMENTALES DEL HOLISMO


1. ¿Cuáles son estas ‘tesis’? Son las siguientes, expresadas en forma de “decálogo” (10), según RMGN:

(1) La Realidad es un Todo fluyente, dinámico, en permanente “actividad” (“principio heraclíteo”). Y, sin embargo, hay también ‘reposo’ y ‘quietud’ en otro “ámbito” de la Realidad (“principio parmenídeo”).

(2) La Realidad es una totalidad unitaria. El Todo es Uno. Las “partes” son siempre partes de un Todo. El Todo es más que la suma de las partes. “El Todo está en las partes”.

(3) Todo está en relación con todo, en interconectividad o interrelacionalidad absoluta (‘paradigma ecológico’: ‘Hipótesis Gaia’-Lovelock). Nada se da al margen de dicha interrelacionalidad total.

(4) Lo Macro se da en lo micro (‘paradigma hologramático u holográfico’). La única diferencia es la dimensionalidad. Lo Macro-micro, una sola cosa. “Como arriba, así abajo” (“principio hermético”).

(5) El Todo está estructurado: al ser unitario, integra las diferencias, que no son eliminadas, sino subsumidas. Es un Todo “diferenciado” (la Multiplicidad y la Diversidad están integradas en el Todo). La Realidad es una totalidad multidiversa.

(6) Las identidades particulares o individualidades no son sustantivas, sino provisionales, flexibles, intercambiables (‘paradigma físico de ‘la danza de Shiva’: F. Capra). Son identidades cambiantes y mutantes. En el mundo fenoménico, “nada es, todo cambia” (“principio heraclíteo”).

(7) No hay dualidad sujeto-objeto: el/la observador/a es el/la/lo observado y viceversa (‘paradigma cuántico’). Fin del dualismo epistémico-ontológico. “La Realidad se auto-observa”.

(8) El Todo, de un modo epistémico-ontológico, permite ser abordado de modo fenoménico-nouménico. ‘Fenoménicamente’, es diferencia, multiplicidad, espacialidad, temporalidad; ‘nouménicamente’, es ‘uno’. La visión holística consiste en “ver” ambos aspectos interligados, conjugados (“principio aristotélico”, pero interpretado holísticamente). Lo nouménico en lo fenoménico, simultáneamente. Y viceversa.

(9) Utilizando el esquema kantiano, pero en otro contexto epistémico-ontológico, podemos decir que la mente humana (‘Entendimiento’ en Kant) sólo puede captar (discursivamente) los fenómenos. Para captar el Todo con sus diferencias, el ‘noúmeno’ con sus ‘fenómenos’, comprehensivamente, necesita un acto intuitivo, trascendental (una especie de ‘Razón intuitiva’, utilizando paradójicamente la terminología de Kant, pero con otro sentido).

(10) Este acto intuitivo o intuición originaria de la Realidad está más allá (o más acá) del pensamiento discursivo. Es una experiencia pura, originaria. Es paradójica, impensable (en categorías lógicas, que funcionan según oposiciones), incomunicable, inexpresable en su mismidad. Es captable de un modo simultáneo, espontáneo, ruptural, de una vez por todas (hay diversidad de escuelas: unas más ‘rupturistas’ y otras más ‘gradualistas’). En todo caso, la experiencia holística es una visión sinóptica de la Realidad. Es apofática, pero vivenciable (una “vivencia absoluta”), en principio, por y para todo ser humano.

2. Por su parte, Pierre Weil, siguiendo a varios autores, cree encontrar unos posibles puntos de concordancia entre la ciencia y la tradición espiritual, resumidos de la siguiente manera:

(1) El espacio, que constituye o de donde proviene la energía, bajo sus diferentes formas, no es vacío (en el sentido corriente del término). El vacío absoluto no existe. El espacio es inseparable del potencial energético.

(2) La manifestación de las formas energéticas está en continuo cambio: el carácter esencial de toda forma es su transitoriedad.

(3) Las formas de energía, tal como se manifiestan a nuestros sentidos, son, en última instancia, ilusorias.

(4) Lo mismo ocurre con las tres dimensiones del tiempo.

(5) La materia no se compone de elementos, sino de eventos energéticos, organizados en sistemas.


(6) Es posible distinguir sistemas físicos, biológicos y psicológicos en constante interacción, que tienen a la energía como denominador común.

(7) Más allá de la aparente discontinuidad intersistemática e intersistémica, existe un ‘continuum’ fundamental de carácter no-dual.

(8) La lógica formal no es suficiente para explicar semejante paradoja. Sin embargo, puede ser modificada en función de los descubrimientos de la ciencia. El abordaje racional no puede suplantar la vivencia directa de la Realidad, que los métodos de los caminos tradicionales permiten.

(9) El nombre no es la cosa, el mapa no es el territorio. El lenguaje, fundamento de todo concepto, constituye el obstáculo al camino de la realización de la verdadera naturaleza de las cosas en virtud de su aspecto esencialmente dualista.

(10) La vivencia de la realidad es función del estado de conciencia de cada persona. La ciencia se reproduce casi íntegramente en el estado de conciencia despierta. La tradición es fruto de un estado de supraconciencia o de iluminación, que ella considera como el único estado verdaderamente “despierto”.

Por otra parte, con respecto al “estado iluminativo”, nos encontramos con una serie de categorías “transpersonales” (estudiadas por la Psicología transpersonal), que podríamos presentar de la siguiente manera esquemática, siempre según Weil:

(1) Sentimiento de disolución del ‘yo’: La persona cae en la cuenta del carácter ilusorio del ‘yo’ y de su identificación con el cuerpo físico.

(2) Vivencia no dual: Desaparición de la distancia entre el ‘yo’ y el ‘mundo exterior’, o entre aquello que está “dentro” y de lo que está “afuera”. Hay un sentimiento de unidad con el todo, de una continuidad subyacente y aparente discontinuidad.

(3) Inefabilidad: No hay palabras para describir la vivencia. Se comprueba que toda palabra limita su real amplitud.

(4) Realidad: Convicción indiscutible de la absoluta realidad de la vivencia, que es mucho más real que la vivencia de lo cotidiano.

(5) Intemporalidad: Descubrimiento del carácter relativo de las tres dimensiones temporales. El tiempo deja de existir, horas y días pueden parecer minutos.

(6) Carácter paradójico: Se supera la lógica formal (el vacío no es vacío, el todo está en toda parte, las cosas existen y al mismo tiempo no existen, etc.).

(7) Aconceptualidad: Se experimenta el pensamiento conceptual como un obstáculo y no llega a acompañar la vivencia. Ésta se aprehende instantáneamente, sin ningún concepto.

(8) Presencia: Sentimiento de omnipresencia, difundida en toda parte al mismo tiempo, sin ser interior ni exterior. Se trata de una Presencia que se percibe como ‘sagrada’ o ‘divina’.

(9) Completa lucidez: Se “vive” en dos planos, el absoluto y el fenoménico, superándose esa dicotomía. Todo es vivido, nada escapa a la percepción.

(10) Movimiento cósmico: Debido al carácter atemporal de la vivencia, hay una aprehensión inmediata de los ciclos cósmicos, lo mismo que de su aspecto relativo.

(11) Espacio abierto: La vacuidad espacial se vive no como vacía, sino como algo que genera todos los fenómenos, incluidas las manifestaciones mentales. Es un espacio sin fronteras de ninguna índole.

(12) Luz: Vivencia de una luminosidad infinita que lo reúne todo, designada a veces como el ‘verbo’ o el ‘amor’, y que eventualmente llega a tornarse “insoportable” y “enceguecedora”.

(13) Luminosidad del cuerpo físico: El cuerpo iluminado irradia una luz que puede llegar a ser percibida por l@s demás como una fulguración deslumbrante.

(14) Instantaneidad: La experiencia sobreviene de manera súbita e imprevisible.

(15) Eventos posteriores a la primera vivencia: Hay una tendencia al desprendimiento, un cambio del sistema de valores, una pérdida del miedo a la muerte, un desarrollo del amor y de la compasión.


3. Por su parte, Leonardo Boff nos resume, de una manera muy interesante, las principales características del paradigma naciente:
(1)    Totalidad/diversidad

El Universo, el sistema-Tierra, así como el fenómeno humano son totalidades orgánicas y dinámicas. Al lado del análisis que disocia y simplifica, necesitamos la síntesis, mediante la cual se hace justicia a esa totalidad. Por consiguiente, Holismo no quiere decir suma (de partes), sino totalidad hecha de diversidades orgánicamente interrelacionadas.

(2)    Interdependencia/religación/autonomía relativa

Todos los seres están inter-ligados y, por lo tanto, siempre religados entre sí. En razón de este hecho, existe una solidaridad cósmica de base. Pero cada uno goza de una autonomía relativa y posee sentido y valor por sí mismo.

(3)    Relación/campos de fuerza

Todos los seres viven dentro de una trama de relaciones. Fuera de la relación no existe nada. Más que a los seres en sí, es importante captar la relación que hay entre ellos. A partir de aquí se deben comprender los seres siempre en cuanto que relacionados y considerar en qué manera cada uno participa en la constitución del Universo. Pero, por otra parte, todo se halla dentro de campos energéticos y morfogénicos por los que todo tiene que ver con todo, en todos los puntos y en todos los momentos.

(4)    Complejidad/interioridad

Todo aparece cargado de energías en diverso grado de intensidad e interacción. La energía altamente condensada y estabilizada se presenta como materia y, cuando está menos estabilizada, simplemente aparece como campo energético. Un hecho semejante genera una complejidad cada vez mayor en los seres dotados de informaciones acumuladas, principalmente en los seres vivos superiores. Leonardo Boff cree ver en este fenómeno evolutivo una intencionalidad del Universo apuntando hacia una interioridad, una conciencia refleja, de suma complejidad. Es decir, a mayor complejidad mayor interioridad. Un dinamismo de este género nos lleva a contemplar el Universo, cree él, como una totalidad inteligente y que se auto-organiza.
Pero piensa también él que, en rigor, no se puede hablar de un ‘dentro’ y de un ‘fuera’. Cuánticamente, el proceso es indivisible y se da siempre dentro de la cosmogénesis como proceso global del surgir de todos los seres. Así se superan los dualismos.

(5)    Complementariedad/reciprocidad/caos

Toda la realidad viene dada bajo la forma de partícula y onda, de energía y materia, de orden y desorden, caos y cosmos y, a nivel humano, piensa Boff, de forma ‘sapiens’ (inteligente) y ‘demens’ (demente). Son dimensiones de la misma realidad. Son complementarias y recíprocas. El principio de complementariedad/reciprocidad está en la base del dinamismo originario del Universo, que pasa por el caos antes de llegar al cosmos.

(6)    Flecha del tiempo/entropía

Todo cuanto existe, preexiste y coexiste. Por lo tanto, la flecha del tiempo marca todas las direcciones y sistemas, dándoles el carácter de irreversibilidad. Estos indicadores están presentes en cada partícula y en cada campo de fuerza, por muy elementales que sean. Esto significa que nada puede ser comprendido sin una referencia a su historia relacional y a su transcurso temporal. Este proceso evolutivo está abierto al futuro. Ningún ser está pronto y acabado, sino que está cargado de potencialidades que buscan su realización.

La historia universal cae bajo el influjo de la flecha termodinámica del tiempo, es decir, tiene que tener en cuenta la ‘entropía’ al lado de la evolución temporal, en los sistemas cerrados o considerados en sí mismos. Las energías se van dilapidando imparablemente.

Sin embargo, el ser humano puede abrirse al misterio más allá de la muerte térmica del sistema cerrado. En cuanto totalidad, el Universo es un sistema abierto que se auto-organiza y trasciende continuamente hacia tramos más elevados (complejos) de vida y de orden. Boff piensa que estos ‘tramos’ escapan de la entropía y lo abren a la sintropía, a la sinergia y a la dimensión de misterio de una vida de entropía negativa y absolutamente dinámica.



(7)    Destino común/personal

Leonardo Boff piensa que, por el hecho de tener un origen común y de estar interrelacionad@s, tod@s tenemos un destino común, en un futuro siempre en apertura igualmente común. Es dentro de ese futuro común donde se debe situar el destino personal de cada ser, ya que cada ser no se entiende por sí mismo sin el ecosistema, es decir, sin las demás especies en interacción con él y sin los demás individuos de la misma especie. Pese a esta interdependencia, cada ser es único y en él culminan millones y millones de años de trabajo creador del Universo.

(8)    Bien común cósmico/bien común particular

El Bien Común no es algo exclusivamente humano, sino de toda la Comunidad Cósmica. Todo cuanto existe y vive merece existir, vivir y con-vivir. El bien común particular surge partiendo de la sintonía y sinergia con la dinámica del Bien Común planetario y universal.

(9)    Creatividad/destructividad

El ser humano, dentro del conjunto de las interacciones y de los seres relacionados, posee su singularidad. Por una parte, es un ser extremadamente complejo y co-creador, ya que interfiere en el ritmo del Universo. En cuanto observador/a está siempre interactuando con todo lo que está a su alrededor y hace colapsar la “función de onda” que se solidifica en partícula material (‘principio de indeterminación’ de Werner Heisenberg). Entra en la constitución del mundo de igual modo que se presenta como realización de probabilidades cuánticas (partícula/onda).

Pero es también un ser ‘ético’, ya que puede actuar más allá de la lógica del ‘interés propio’ (egocéntricamente): puede agredir la naturaleza y diezmar las otras especies (capacidad destructiva). Al mismo tiempo, puede igualmente reforzar sus potencialidades latentes preservando y expandiendo el sistema-Tierra. Es decir, puede co-evolucionar conscientemente con ella.

(10)  Actitud holístico-ecológica/negación del antropocentrismo

La actitud de apertura y de inclusión ilimitada propicia una cosmovisión radicalmente ecológica (de pan-relacionalidad y de religación con todo). Ayuda a superar el antropocentrismo histórico y fomenta el que seamos cada vez más singulares y al mismo tiempo solidari@s, complementari@s y creadores/as.

De esta manera, estamos en sinergia con todo el Universo y mediante nosotr@s él avanza y continúa abierto a “novedades ontológicas” (la expresión es nuestra), a mayores complejidades de vida y de realidad.

4. Finalmente, los criterios del nuevo paradigma los sintetiza el físico Fritjof Capra en los siguientes puntos:

(1) El primer criterio es la nueva relación entre la parte y el todo, en la que predomina la totalidad. Aunque ciertamente las propiedades de las partes contribuyen a nuestra comprensión del todo, esas propiedades sólo podrán ser totalmente comprendidas a través de la dinámica de la totalidad. Es decir, la totalidad es ahora lo primario, y una vez comprendida su dinámica, de ella se podrán inferir, al menos en principio, las propiedades y los patrones de interacción de las partes.

(2) El segundo criterio del nuevo paradigma tiene que ver con un cambio epistemológico en función de la estructura a pensar en función del proceso. En el antiguo paradigma se creía que existían estructuras fundamentales y después fuerzas y mecanismos a través de los cuales éstas interactuaban, lo que originaba los diferentes procesos. Ahora, en el nuevo paradigma, se cree más bien que el proceso es lo primario, lo básico, y que cada estructura observada es una manifestación de un proceso subyacente.

(3) El tercer criterio es el paso de una ciencia objetiva a una ciencia epistémica. En el antiguo paradigma se creía que las descripciones eran objetivas, es decir, independientes del observador humano y del proceso del conocimiento. En el nuevo paradigma se piensa que la ‘epistemología’ (=comprensión del proceso del conocimiento) debe ser incluida explícitamente en la descripción de los fenómenos naturales. Así, la epistemología (sea cual fuere la epistemología apropiada) tendrá que formar parte integral de toda teoría científica.

(4) El cuarto criterio consiste en transformar la antigua metáfora del conocimiento como un edificio (metáfora arquitéctónica, podríamos decir) por una metáfora del conocimiento de la realidad como una telaraña de relaciones.

Los científicos del antiguo paradigma hablaban - ¡y hablan todavía! – de leyes fundamentales, refiriéndose al fundamento o base del edificio del conocimiento. El conocimiento debía ser “edificado” sobre “cimientos sólidos”. Se hablaba también de ladrillos fundamentales con los que estaba construida la materia, de ecuaciones fundamentales, de constantes fundamentales, de principios fundamentales

Sin embargo, la historia de la ciencia ha mostrado que no siempre los cimientos del conocimiento científico se han mantenido sólidos. Muchas veces se tambalearon e incluso se derrumbaron. En todo caso, la nueva metáfora del conocimiento como una red sin cimientos es extremadamente incómoda para los científicos.

Pero parece ser la que mejor describe los procesos del conocimiento científico actual. Así, al igual que vemos la Realidad que nos rodea como una red de relaciones, también nuestras descripciones, conceptos, modelos y teorías formarán una red interconectada (‘red epistémica’ la podríamos llamar) que representará a los fenómenos observados. En dicha red no habrá nada primario ni secundario, ni habrá “cimientos”.

(5) Finalmente, el quinto criterio consiste en la transición de la creencia en una verdad absoluta en la ciencia a unas descripciones aproximadas. Es lo que podemos denominar el ‘modelo aproximativo’ de la ciencia. El paradigma cartesiano estaba basado en una creencia total en la seguridad del conocimiento científico. En el nuevo paradigma todas las teorías y conceptos científicos son limitados y aproximados. Se piensa que la ciencia nunca podrá darnos una comprensión completa y definitiva. (En nuestra propia expresión, es ‘provisional y asintótica’).

Por consiguiente, los científicos no tratan nunca con la verdad, en el sentido de una exacta correspondencia entre su descripción y los fenómenos descritos, sino con descripciones limitadas y aproximadas de la Realidad.
        



rui manuel grácio das neves
lisboa

30.11.11.